Los agapornis pueden ser agapornis salvajes y por lo tanto, asustadizos, por varios motivos, como por ejemplo comprarlo a una tienda que lo ha tenido un poco olvidado o cuando se lo compras a un criador.

Los que compramos a una tienda suelen ser muy asustadizos porque en ningún momento el vendedor de la tienda lo habrá tratado con delicadeza y lo ha tenido a su suerte en la jaula hasta que ha sido comprado, y también, día tras día, habrá visto pasar a personas que han golpeado las jaulas, silbados, pegado gritos, habrán habido overbooking de pajaros en sus diminutas jaulas y peor aún, el vendedor con su enorme guante lo cogerá y soltará cada vez que haga falta, y si acumula días y días viviendo así pues terminará siendo un asustadizo traumatizado.

Si le compras el agapornis a un criador, puede que desconfie un poco, pero ese agapornis estará acostumbrado a ver personas, asique será cuestión de tiempo que se adapte a ti ya que no habrá tenido malas experiencias como para temerte.

Tras estos nuevos cambios en la vida del agapornis, sufrirá de estrés, pero sea cual sea el caso con el que adquieras el pájaro, deberás actuar de la siguiente forma para reinsertarlo en tu hogar.

  1. Intentar no hablarles mucho, es mejor incluso dejarlos mucho tiempo solo, sólo nos acercaremos a la jaula para cambiar comida y bebederos, a ser posible que estos se puedan manipular desde el exterior de la jaula, para transmitirles la seguridad de la jaula, nunca meter la mano en la jaula.
  2. Una vez que ya no se pongan tan nerviosos al hacer los cambios de comida y demás y vayan notando que no somos una amenaza para ellos, empezaremos a hacer cosas en la habitación donde los tenemos alojados, cosas como leer un libro, estar sentados al lado, etc, en caso de que veamos que se ponen nerviosos con nuestra presencia, pues nuevamente alejamos un poco la silla de donde estén ellos.
  3. Siempre les hablaremos con un buen tono de voz, nunca gritarles.
  4. Le vamos a poner un premio en forma de comida (zanahoria, panizo, manzana, etc) en el mismo lugar de la jaula todos los días, para que vaya relacionando nuestras entradas en la habitación con positividad, hasta que llegue el día que en lugar de colocar ese premio en los barrotes de la jaula, seremos nosotros quienes lo sujetemos con las manos.
  5. Cuando llegue el día que coman de tu mano, ya podremos meter la mano dentro de la jaula, y esperar a que llegue el momento en que ellos mismos se suban en tu mano para comer, como siempre, sin prisas, ellos deberán tomar la iniciativa en todo momento.

No tendrás nada más que hacer, será un proceso lento, pero muy productivo ya que te volverás a hacer amigo de ese agapornis salvaje e indomable y verás como podéis llegar a hacer muy buenas migas.